7 viejitos que se negaron a vender sus casas y el mundo les hizo reverencia

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El amor que una persona le puede tener a su hogar es muy bonito. Hay muchas personas que pueden cambiar de casa como cambian de ropa, pero hay otros que ahí nacieron y es ahí donde quieren pasar el resto de sus días. Estas 7 personas que vas a conocer ahora, le dijeron que no a cifras millonarias con tal de seguir viviendo en su bello hogar. 

Estos son 7 viejitos que prefirieron mantener sus hogares que ganar millones de dólares. 

1. Luo Baogen 


Luo era un granjero chino que se dedicaba a los animales y a la caza de patos, oficio que heredó de su padre. Luo vivió aquí toda su vida, junto con sus fallecidos padres y el resto de sus hermanos. Su granja estaba localizada justo en medio de dos ciudades chinas muy importantes, por lo que construir una carretera que las conectara era necesario. El gobierno Chino comenzó la construcción y le hizo una oferta a Luo por su casa; sin embargo, Luo la rechazó. Después el gobierno fue a juicio y le demandó la propiedad en corte. Pensando que iban a ganar, siguieron la construcción de  la carretera… Lo bueno fue que perdieron y Luo pudo seguir disfrutando de su casa. 

2. Edith Macefield


Esta bella historia fue la que originó parte de la trama de la película Up. Edith es una mujer que se negó a venderle su adorada casa a unos empresarios estadounidenses. Le ofrecieron más de un millón de dólares pero el amor de Edith por su casa era mayor que eso. Edith pasó a mejor vida a sus 87 años y como no tenía familia ni nadie a quién dejarle su casa, se la heredó al señor que se la quiso comprar, Barry Martin. Lo curioso está en que Barry ya no trabajaba para le empresa  constructora, así que cuando tomó propiedad de esta casa, en lugar de venderla, prefirió conservarla así y transformarla en un museo en honor a la memoria de Edith y al del amor que le tenía a su hogar. Edith decía: “En esta casa nací, en esta casa viví y aquí vi cómo murió mi madre... Esta casa tienen un valor que nadie puede comprar”.



3. Changsha, el centro comercial chino


En uno de los más grandes e importantes centros comerciales de China, Changsha, hay una casita pequeña que está entre dos edificios de decenas de pisos. Al propietario de la casa  le ofrecieron millones de ofertas pero nunca quiso deshacerse de su adorado patrimonio. El centro comercial creció y él vio una oportunidad de negocio, así que transformó el primer piso de su casa en una tienda.

4. Austin Spriggs


Austin era un veterano de guerra, que lo único que quería era paz y tranquilidad en el resto de su vida. Se compró una casa pequeña a las afueras de Washington, pero con el paso del tiempo la zona se volvió muy comercial, por lo que comenzaron a construir enormes edificios. Le ofrecieron hasta 3 millones de dólares por su propiedad pero Austin ya le había agarrado cariño a su casa y no iba a soltarla jamás.

5. Los agricultores de Narita, Japón


Sabemos que los japoneses son muy tradicionales, conservadores y personas a las que no le gustan los lujos. Estos agricultores tenían sus tierras en Narita, lugar tranquilo y fuera de las ciudades; sin embargo, el gobierno decidió hacer un aeropuerto ahí. Empezaron a construir pensando que con el ruido de los aviones y de la obra, los habitantes de la granja la iban a vender… Tremenda sorpresa se llevaron cuando resultó que no. Tuvieron que construir la pista alrededor del campo.



6. Departamentos Guangzhou China


Aquí no se trataba de sacar a solo una familia o a una persona, sino a cientos. Cada uno tenía viviendo por décadas en esos departamentos, y cuando le avisaron a todos que el gobierno se los iba a comprar a buen precio, dijeron que no. Se fueron a juicio pero los propietarios ganaron y pudieron conservar su patrimonio. La empresa tuvo que construir puentes alrededor para poder dirigir el tráfico.

7. Yonija, los departamentos que esconden tragedia


Estos departamentos tenían que ser demolidos, pues una empresa había comprado todos los terrenos alrededor y se disponía a hacer una mega construcción; sin embargo, hubo un señor que se negó a vender su departamento. Le ofrecieron millones por algo que solo valía miles, y aun así decidió quedarse con su pequeño hogar. Una mañana, cuando las obras de construcción ya habían empezado, el señor amaneció muerto, fue envenenado… Los vecinos protestaron, pues todo apuntaba a que habían sido los directivos de la empresa quienes ordenaron esto, pero nunca se pudo demostrar. Hoy en día, la construcción sigue parada, pues los vecinos mantienen el bloqueo en honor a la memoria del señor…



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